Receta de fabada asturiana tradicional: cómo hacerla en casa como un experto

La fabada asturiana es mucho más que un plato; es un emblema de la cocina del norte, donde cada ingrediente guarda una historia de tradición, clima y carácter. Este guiso profundo y reconfortante ha viajado de generación en generación, preparado con fabes mantecosas de calidad excepcional, cocidas lentamente hasta alcanzar una textura sedosa que se deshace en la boca.

A ellas se suman los embutidos asturianos artesanales chorizo, morcilla y lacón que aportan ese sabor ahumado y rotundo tan característico de la gastronomía asturiana. Cada pieza está elaborada con métodos tradicionales que conservan la esencia de los pueblos y las cocinas de antaño.

La fabada es un plato que invita a la calma: se cocina sin prisas, se disfruta sin reloj y se comparte con gusto. Es perfecta para una comida en familia, para celebrar la cocina casera o para descubrir los auténticos sabores del norte de España, donde la tierra, el fuego y el tiempo hacen magia en cada cucharada.

La fabada es un plato vivo, que cambia de manos, de pueblos y de generaciones. No hay una única versión, sino un mosaico de recetas familiares que evolucionan con el tiempo. Por eso, esta no es “la fabada definitiva”, sino mi interpretación personal, la que heredé y la que sigo cocinando con el mismo cariño con el que me la enseñaron.

Ingredientes (para 4 personas)

1. Preparación previa: Coloca las fabes en remojo durante 12 horas. Este paso es clave para que se hidraten bien y queden mantecosas al cocerse.

2. Inicio del guiso: Escurre las fabes y ponlas en una olla tradicional junto con la cebolla entera, los pimientos, la hoja de laurel, el pimentón y una pizca de sal. Cubre con agua fría y lleva a fuego medio, dejando que el guiso comience a tomar cuerpo lentamente.

3. Crear el fondo de sabor: Cuando las fabes estén casi tiernas, retira la cebolla y los pimientos. Tritúralos con un poco de caldo hasta obtener una crema fina y devuélvela a la olla. Este paso aporta profundidad, textura y un sabor más redondo al guiso.

4. Incorporar el compango: Añade los chorizos, la morcilla, el tocino y el lacón. Cocina solo unos minutos para que los chorizos mantengan su forma y la morcilla no se deshaga, dejando que el compango perfume el caldo sin dominarlo.

5. Cocción final y reposo: Ajusta de sal y deja que las fabes terminen de cocerse a fuego muy suave. Cuando estén melosas y el caldo haya espesado de manera natural, retira del fuego. Deja reposar unos minutos antes de servir para que los sabores se asienten por completo.

PLATO DE FABADAA ASTURIANA

Nada realza más esta fabada que un vino robusto, un pan crujiente y una compañía que inspire.

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